Clínia de Periodòncia i Cirurgia d'Implants. Dra. Jorgina Estany

Prevención

El primer paso de una buena prevención bucal es un hábito correcto de higiene oral. Unos minutos al día de dedicación aseguran una dentadura sana y bonita para toda la vida.

El segundo paso es un buen mantenimiento mediante las visitas periódicas a la clínica dental desde los 3 años, ya que es en esta edad cuando se ha completado la erupción primaria de los dientes. A partir de este momento, los controles deben hacerse de manera semestral o anual y siempre que se detecte algún tipo de problema como caries, mal aliento, sangrado de encía, mal posición dental, movilidad dentaria, úlceras, alteraciones de la saliva, etc.

En nuestra clínica le ofrecemos un servicio de prevención y seguimiento bucodental personalizado, con especial dedicación a las encías y los implantes. El especialista dental se encargará de eliminar el cálculo y la placa dental acumulados alrededor de los dientes y así evitar la aparición de la infección en las encías o alrededor de los implantes.

ASPECTOS GENERALES
La dentadura, además de una importante tarjeta de presentación, es la primera parte del aparato digestivo. Por ejemplo, una masticación correcta de los alimentos evita determinados problemas de estómago, y esta masticación correcta sólo puede efectuarse si nuestras muelas se encuentran en buen estado.

La alimentación también es de gran importancia para la boca por diferentes motivos. Desde la infancia todos tenemos claro que la leche y los derivados lácteos aportan el calcio necesario para unos dientes sanos. También sabemos, ya desde muy pequeños, que los azúcares cariogénicos (presentes en caramelos y dulces) dañan gravemente nuestra dentadura. Los ácidos y dentífricos abrasivos desgastan también mucho el esmalte y dejan mucha sensibilidad. Por último, y en cuanto a los alimentos, es importante recordar que no se debe forzar la dentadura ni apretar los dientes, y también que se debe evitar tomar bebidas o alimentos excesivamente fríos o calientes.

Desde un punto de vista preventivo, debemos recordar también que el tabaco perjudica de manera ostensible la salud de la boca, ya que contribuye a empeorar la enfermedad de las encías y la osteointegración de los implantes. Varios estudios han demostrado que los fumadores tienen tres veces más riesgos de desarrollar enfermedades de las encías y que responden peor a su tratamiento. También aumenta el riesgo de sufrir lesiones de la mucosa e incluso cáncer bucal.

La salud de la boca influye en la salud del cuerpo. En particular, las infecciones de la encía, además de poder producir la pérdida de los dientes, afectan también al resto del organismo.

Las mujeres embarazadas presentan una mayor predisposición a la inflamación y sangrado de las encías debido a que los cambios hormonales producidos por el aumento de la progesterona y los estrógenos aumentan el flujo sanguíneo y agravan la inflamación que produce la placa bacteriana. A partir del primer trimestre es muy común que muestren una apariencia enrojecida y que a veces sangre después del cepillado, es lo que se conoce como gingivitis del embarazo. Si la gingivitis no se controla, puede evolucionar en una periodontitis y destruir el hueso y los tejidos que sostienen los dientes. La inflamación de la encía produce un incremento en los niveles de prostaglandinas que pasan a la sangre. En el último trimestre del embarazo, los niveles altos de prostaglandinas pueden desencadenar un parto pretérmino. Varios estudios han demostrado que las mujeres embarazadas que sufren esta patología tienen un riesgo más alto, hasta un 5.2 % más respecto a las mujeres sanas, de tener un parto prematuro o de concebir un bebé con bajo peso.

Las bacterias que producen la infección gingival pueden provocar infecciones a distancia en otros órganos como puede ser el corazón. En este caso, las bacterias, junto con los productos inflamatorios, influyen en la formación de las placas de arteriosclerosis que obstruyen las arterias y aumentan así el riesgo de sufrir una isquemia coronaria y un infarto de corazón o bien una isquemia cerebral y un infarto cerebral (apoplejía). Algunos factores de riesgo comunes de la patología coronaria y la enfermedad periodontal son el tabaco, la diabetes, el estrés, etc.

En cuanto a la diabetes, las personas que sufren esta enfermedad tienen una mayor predisposición a tener una infección de las encías y, a veces, esta infección dificulta el control de la glucosa en sangre. De aquí la importancia de que los diabéticos se hagan revisiones dentales de manera periódica.

CEPILLADO DE LOS DIENTES
Debemos procurar cepillarnos los dientes después de cada comida (desayuno, almuerzo y cena), no dejando pasar más de quince minutos entre el final de la comida y el cepillado. En caso de sólo poder lavarse los dientes una vez al día, es mejor hacerlo después de cenar, ya que durante el sueño la producción de saliva y los movimientos linguales disminuyen, lo que favorece el crecimiento de la placa bacteriana si no se ha realizado previamente una buena higiene dental. El tiempo calculado para realizar la limpieza dental de manera óptima es de aproximadamente cuatro minutos.

Se debe escoger un cepillo de dientes con cabecera pequeña para poder llegar fácilmente a todos los dientes y con filamentos suaves y de puntas redondeadas para evitar lesiones en las encías. Se recomienda cambiar el cepillo cada dos o tres meses.

Se deben usar dentífricos con flúor, ya que refuerzan la estructura del esmalte y reducen entre un 20% y 40% la posibilidad de que se formen caries. También se recomienda utilizar dentífricos con desinfectantes (clorhexidina, triclosán, cloruro de cetilpiridinio, etc.) para reducir la inflamación gingival.

Técnica de cepillado: es muy importante que el cepillo llegue a todas las superficies dentarias. Para hacerlo, debemos cepillarnos poco a poco y siguiendo un orden. En primer lugar, debemos empezar por la cara oclusal, que es con la que mordemos, y por la arcada superior, primero con la cara que toca la mejilla/labios y después con la cara palatina. A continuación debemos repetir el mismo proceso en la arcada inferior. El movimiento del cepillo debe ser suave porque los movimientos con demasiada fuerza pueden producir desgaste del esmalte del diente y abrasión de la encía. Para eliminar las bacterias del surco gingival causantes de las enfermedades de las encías, se recomienda el cepillado con la técnica Bass. Esta técnica consiste en inclinar el cepillo 45 grados entre diente y encía, de modo que los filamentos estén en contacto con el margen encía-diente y, entonces, realizar movimientos muy pequeños de vibración o circulares con el mango sin presión y sin que los filamentos lleguen a desplazarse de su posición en la encía. En los dientes anteriores, por la cara lingual, se realiza con el cepillo colocado verticalmente.

También debemos cuidar los espacios interdentales, ya que representan un 40% de las superficies dentales. Si hay poco espacio entre los dientes, debemos usar la seda dental. Si entre los dientes hay suficiente espacio (por pérdidas o movimientos dentarios), es mejor utilizar un cepillo especial llamado cepillo interproximal. La seda debe moverse de arriba abajo sobre la cara la cara lateral del diente o el cepillo interproximal de dentro afuera. Es importante no olvidarse de pasarlos sobre las caras laterales de las últimas muelas. Después del uso de la seda o el cepillo, es necesario enjuagarse la boca para eliminar los restos de alimentos o placa desprendida.

Por último, pero no por eso menos importante, no debemos olvidarnos de la limpieza de la lengua. En este órgano se acumulan gran cantidad de bacterias y células de descamación. Para limpiarla, debemos fregarla con suavidad hacia delante mediante el cepillo de diente o un limpiador lingual.

Si se usa un cepillo eléctrico, debemos recordar que ya tiene movimiento y que, por tanto, debemos ir cambiando de superficie muy lentamente e, incluso, parando unos 5 segundos en cada zona. En caso de usar un cepillo eléctrico, se recomienda aplicarlo de modo perpendicular en la superficie dental hasta el nivel del margen gingival. 

 

 

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  • Fil de seda
  • Raspall interdental
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